Asi fueron los primeros años de la historia de Boeing

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Planta de Boeing en 1917

 

En una nota publicada hoy a la mañana les comenté que Boeing celebró hace dos días sus primeros 99 años de existencia.

Como para acompañar al gran fabricante de aeronaves estadounidense, les propongo un breve repaso sobre los inicios de Boeing y su fundador, William Boeing.

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William Edward Boeing en 1929 (Foto: LA Times)

El 15 de julio de 1916 el señor William Edward Boeing registró de manera oficial a su empresa “Pacific Aero Products Co” en Seattle, Estados Unidos, la cual luego tomaría el apellido de su fundador.

Exactamente un mes antes, Boeing, junto a su amigo G. Conrad Westervelt, habían terminado de construir y volado por primera vez el Boeing Model 1 (o  B & W Seaplane).

William Boeing nació en Detroit en 1881. Era hijo de Wilhelm y Marie Boeing. Su padre fue un inmigrante alemán que llegó a los Estados Unidos en 1868 a los 20 años en búsqueda de aventuras. Se estableció en el noroeste de ese país y empezó a trabajar en la industria maderera y minera amasando una importante fortuna, pero falleció en 1890 a los 42 años dejando viuda a su esposa y huérfanos de padre a sus tres hijos.

Tras ser enviado a un internado en Suiza, William Boeing retornó a los Estados Unidos en 1899 para estudiar en Yale, aunque la abandonó sin graduarse en 1903 para volver al noroeste de ese país a dedicarse a la vieja industria maderera familiar, fundando una nueva compañía y expandiendo sus negocios en base a la fortuna que había heredado.

Se sintió atraído por la aviación desde sus inicios, al presenciar por primera vez el vuelo de un avión en la feria mundial de Alaska-Yukon-Pacífico que se realizó en Seattle en 1909.

En 1915 adquirió una aeronave Martin S, la cual al poco tiempo estrelló. Fue cuando desde la fábrica le dijeron que los repuestos iban a tardar meses en llegar, que William Boeing decidió construir su propia “y mejor” aeronave. Todo un emprendedor.

B & W Seaplane - Boeing Model 1 (Foto: The Boeing Company)

B & W Seaplane – Boeing Model 1 (Foto: The Boeing Company)

 

Los Estados Unidos ingresaron a la I Guerra Mundial en 1917, por lo que Boeing proveyó a la marina de ese país su Modelo 2, el primer éxito comercial de la compañía, del cual entregó 56 unidades, por lo que se vio obligada a construir su primera gran planta de producción, conocida por supuesto como la Boeing Plant 1, sede central de la empresa hasta 1965 (aunque con la llegada de aeronaves más grandes en los años 30 la producción se mudó a la Boeing Plant 2 en 1936, quedando la número 1 como lugar de almacenamiento y pruebas). De esa primera planta sólo queda el edificio número 105 (también conocido como el Granero Rojo), actualmente situado en el Museo de la Aviación de Seattle.

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El “granero rojo” de Boeing, actualmente en el Museo de la Aviación de Seattle

 

En 1919, finalizada la I Guerra Mundial, la empresa presentó el Boeing Model 6, o B-1, un biplano anfibio, primer desarrollo comercial, con capacidad para un piloto y dos pasajeros. Pero el mercado civil estaba inundado de aeronaves militares de segunda mano por lo que sólo se fabricó una unidad. Este contexto económico hizo sucumbir a muchos fabricantes, pero Boeing sobrevivió diversificando sus negocios haciendo cajas para fonógrafos, muebles y botes, como también realizando tareas de mantenimiento para aeronaves militares o fabricando a pedido aeronaves de otras empresas.

Boeing Model 6 en exhibición en el Museo de Historia e Industria de Seattle. Foto: Joe Mabel

Boeing Model 6 en exhibición en el Museo de Historia e Industria de Seattle. Foto: Joe Mabel

 

En 1927 Boeing ganó un contrato del gobierno estadounidense para suministrar 26 aeronaves que realizarían tareas de transporte de correo entre Chicago y San Francisco. Para ello desarrolló una versión mejorada del Modelo 40, el Modelo 40A que tenía un motor  Pratt & Whitney enfriado por aire, a diferencia de agua de los otros contrincantes, lo cual le restaba el peso del radiador y del líquido, permitiendo cargar 540 kilogramos de correo, además de incorporar una cabina para dos pasajeros. Nacía así una nueva era para Boeing, la del transporte aéreo de pasajeros y correo.

Boeing Model 40A

Boeing Modelo 40A (Foto: The Boeing Company)

Según cuentan en la biografía de William Boeing, su esposa Bertha quería realizar el bautismo del Modelo 40A utilizando champagne, pero en plena Prohibición eso no era posible. Ella se opuso a eso y protestó, por lo que hay dos leyendas al respecto: que lo bautizó utilizando jugo de naranja y gaseosa y nunca se enteró o que se le concedió un permiso especial para usar champagne.

William creó entonces Boeing Air Transport, una aerolínea que fue creciendo comprando a otras empresas mas pequeñas y otros fabricantes como Pratt & Whitney, por lo que en 1929 toda la compañía se re nombró como United Aircraft and Transport Corporation, agrupando en subsidiarias a la fabricación de aeronaves y componentes, la operación de algunos aeropuertos, centros de formación de pilotos y mantenimientos y el transporte de pasajeros y correo. Las diferentes aerolíneas se habían fusionado previamente en 1928 bajo una marca que quizás les suene: United Air Lines.

En una entrevista realizada en 1928, William Boeing dijo: “Me genera un gran orgullo y satisfacción darme cuenta que en apenas 12 años, una pequeña compañía con menos de una docena de empleados, ha crecido para transformarse en la mayor fábrica dedicada sólo a la construcción de aeronaves en los Estados Unidos, empleando alrededor de 1000 personas”.

En 1934 estalló un supuesto acto de corrupción entre el gobierno de los Estados Unidos y las diferentes empresas que tenían contratos para transportar correo aéreo. En 1930 entró en vigencia una nueva regulación conocida como el Air Mail Act de 1930 que cambió la manera en que el gobierno subsidiaba el transporte aéreo de correo. Anteriormente se pagaba por kilogramo de piezas de correo transportadas a determinadas distancias, lo cual hacía que muchos operadores se llenen a propósito de correo basura para así aumentar sus subsidios. La red contaba con 45 pequeñas aerolíneas que operaban en muchos casos con precarias aeronaves haciendo rutas bastante cortas.

Con el nuevo contrato el gobierno pagaría a las aerolíneas en base a la capacidad de carga que disponían sus aviones, lleven correo o no, incentivando de esta manera que las empresas desarrollen el transporte de pasajeros para aumentar sus ingresos en lugar de cargarse con más correo. Además el gobierno entregaría bonos a las compañías que operen aeronaves multimotor equipadas con equipos de radio y ayudas a la navegación. Los contratos los ganarían quienes ofrezcan la menor tarifa por milla volada.

A su vez se decidió consolidar la red en sólo tres aerolíneas de alcance nacional y financieramente estables, resultando ganadores United Airlines en el norte, TWA en el centro y American Airlines en el sur.

Pero a fines de 1933 un periodista denunció que las empresas que resultaron adjudicadas con los contratos del gobierno no eran las que habían ofrecido los costos más bajos. Escándalo. En febrero de 1934 el presidente Roosevelt canceló todos los contratos y puso a la aviación del ejército de los Estados Unidos a llevar adelante el sistema de correo aéreo, con desastrosos resultados incluyendo víctimas fatales ya que ese cuerpo no tenía la experiencia, la tecnología ni la red de centros de mantenimientos con las que contaban las líneas aéreas, por lo que el experimento duró apenas cuatro meses, cuando en junio de 1934 volvió a poner al correo aéreo en manos privadas, pero con nuevas condiciones que afectarían directamente al futuro de Boeing como compañía y a la carrera de William Boeing en la aviación.

Para empezar, el gobierno de los Estados Unidos decidió disolver los holdings empresarios que agrupaban bajo un mismo paraguas corporativo a fabricantes de aeronaves y aerolíneas. Entonces Boeing (recuerden, llamada desde 1929 United Aircraft and Transport Corporation) se dividió en tres compañías: Boeing Airplane Company (la cual conocemos hasta hoy), United Air Lines Transportation Company (hoy United Airlines) y United Aircraft Corporation (hoy United Technologies).

Y también prohibió que los ejecutivos de las aerolíneas del escándalo vuelvan a pertenecer a compañías con futuros contratos con de correo, por lo que William Boeing renunció como presidente de United Aircraft and Transport Corporation en septiembre de 1934 y vendió todas sus acciones en la compañía. Desde entonces se enfocó en sus negocios en la industria maderera y también en otras actividades como criar caballos de carrera (fue uno de los más importantes de su época en esa rama) y también en acciones benéficas.

Finalmente en 1941 una corte federal de apelaciones de los Estados Unidos dictó que no había existido fraude alguno en los contratos realizados tras el Air Mail Act de 1930.

Durante la Segunda Guerra Mundial William regresó a Boeing como asesor en la construcción de aeronaves militares.

Roll Out del Boeing 367-80 - Foto:Smithsonian Air and Space Museum

Roll Out del Boeing 367-80 – Foto:Smithsonian Air and Space Museum

 

El 15 de mayo de 1954 William Boeing y su esposa Bertha estuvieron presentes en el roll out del Dash-80 (Boeing 367-80), aeronave prototipo de los futuros KC-135 Stratotanker y 707 Stratoliner. Esta vez a ella sí la dejaron bautizar a la aeronave con champagne, y al momento de hacerlo dijo “bautizo de esta manera a la aeronave del mañana”, ciertas palabras dada la revolución que traería al mercado aerocomercial la introducción del 707, el primer miembro de la exitosa familia de jets comerciales de Boeing.

William Boeing no llegó a ver la puesta en operación del 707. Falleció el 28 de septiembre de 1956 a bordo de su yatch Taconite.

 




5 comentarios para "Asi fueron los primeros años de la historia de Boeing"

  1. Pingback: Boeing cumplió 99 años y ya empezó a celebrar su centenario | AeropuertosArgentinos.com

  2. marceloruiz  17/07/2015 19:37 a las 19:37

    Visité ese edificio, el primer taller de Boeing, en mi viaje a Seattle en Noviembre de 2013. La sensación para cualquier amante de los aviones es emocionante. Pensar que ahí comenzó todo. Por dentro el taller es una gran carpintería, llena de máquinas de todo tipo, también tiene sectores que eran oficinas y se pueden ver tal como estaban en esa época.También se pueden ver los mapas con las primeras rutas aerocomerciales. Realmente recomiendo mucho esta visita. Este edificio ahora forma parte del museo de la aviación, y está al lado de la verdadera fábrica de Boeing. Hay un día de la semana que desde el museo se puede pasar a la fábrica para hacer un recorrido por el Boeing Field.

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    • Edgardo Gimenez Mazó  17/07/2015 20:56 a las 20:56

      Que “sana” envidia Marcelo! Jaja

      Gracias por el relato Marcelo, me imagino ciertamente lo que debe ser caminar por ahí.

      Esta fábrica, Toulouse y St. Maarten creo que son los imperdibles de los locos de los aviones.

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  3. René  17/07/2015 23:05 a las 23:05

    magnífica reseña ED!!!

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  4. Pingback: John William E. Boeing | marco1970site

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